Hoy
hace diecinueve años que murió mi abuela, una gran mujer...
siempre
que la recuerdo lo hago con mi mente de niña,
pues
eso era yo cuando ella se marchó, una niña.
Y en
este punto, caigo en la cuenta de que mi vida ya suma más años sin
ella,
que con su compañía...
Y sin embargo, esos quince años, se me antojan una vida entera.
Será que en realidad , todavía permanece en mí,
y así será siempre.
y así será siempre.
Imposible
aislarse de los que nos antecedieron,
ella
está en mí, en mi madre y en todas las mujeres de mi familia,
que
somos unas cuantas....
En
cada gesto, en cada movimiento, hay un hilo invisible que nos conecta.
Pero mis
recuerdos de niña, tiernos, intactos, hermosos....
hoy
se tiñen de una consciencia mayor.
En un intento por mantenerlos, procuro no importunarlos,
y sin hacer mucho ruido, sitúo al ladito, los de mujer adulta,
con otra lupa, con otra perspectiva, con otro mirar, con otro sentir...
el que dan los años y los lamentos.
Hoy
veo a una abuela,
pero también veo a una madre y a
una hija,
y a varias más.
Mujeres,
madres, hijas, abuelas...
con
sus aciertos y sus errores,
dándose
a cada paso, recibiendo lo que obtienen,
-Eso
hice, lo que pude- Se oye decir,
-lo que pude... Y no
miente...
- Vanesa Rodríguez-
- Vanesa Rodríguez-