jueves, 3 de septiembre de 2015

VOLVER A CASA



Después de una jornada agotadora

vuelves a casa,

nada está como antes de irte,

y todo está en su sitio.


Te dejas caer en el sofá,

con el único quehacer

que mirar el techo de escayola,

y te parece uno de los mayores placeres que recuerdas.


Estar y ser , porque sí,

no hay nada más que importe.

Te sientes, te notas, te miras, te sonríes...eres tú,

te reconoces

y por fin... suspiras.


Volver a casa,

recorrer sus habitaciones,

escuchar su silencio...

reconforta comprobar que lo importante sigue estando,

y que sobra espacio para ocupar con cosas nuevas...


Te sorprendes mirando a tu alrededor

como si fuera la primera vez que ves algo,

sin embargo, de sobras sabes, que ese algo ha formado parte de ti siempre,

y te sientes profundamente afortunado por poder seguir mirando...


Volver a casa

después de una jornada agotadora,

es el mejor regalo

que te puede hacer la vida.

                                                                                                               -Vanesa Rodríguez-