jueves, 22 de octubre de 2015

FUTURO

Yo soñé un futuro,

que no era este,

a los 22 casada,

quizá  3 hijos...

de viaje de novios...

a Tailandia,

como podría ser Brasil,

ganaría mucho dinero,

evidentemente,

y de comer....

probablemente gachas o quizá huevos fritos...


(de todo ello, solo acerté con las gachas y los huevos fritos...menos mal....)



Pero hay más...

yo jugué con el futuro en otras ocasiones

así me encuentro la letra de una niña de 7, quizá 8 años,

adornándolo con un coche, una tele en color y de profesión maestra.

Ahí si, di en el clavo (o casi...)

el coche lo tengo...

la tele en color ( esto último muy importante) también, aunque no la encienda...

y maestra soy.... eso pone en mi título,

intento desaprender lo que sé,

pero sobretodo aprender de ellos todos los días,

y en ello ando...


Es momento ahora de soñar con un pasado,

en el que una niña tímida y asustadiza,

se atreva a mirarme a los ojos y orgullosa me diga:

“quizá no sea el futuro que soñé,

pero es el mejor que has podido darme”.


                                                                                            -  Vanesa Rodríguez-



jueves, 8 de octubre de 2015

TE ECHO DE MENOS



Te echo de menos...

mi pecho tiene una grieta...

y por ella te llama,

alguien se asoma y grita, lamenta, llora, gime...

a veces, sonríe.


Te echo de menos...

noto tu ausencia como una losa fría,

sobre mí...pesa.

Te busco dentro de mí,

te hallo...y quisiera acurrucarme contigo.


Te echo de menos...

tengo ganas de llorar,

de llorarte...

a ti, a mi, a nuestras horas,

y siento deseos de hablarte.


Te echo de menos,

me digo que tengo que ser fuerte,

que tengo que cumplir mi parte del trato,

y caminar...

y eso hago,  pero.....


Te echo de menos,

hoy si, demasiado....


jueves, 3 de septiembre de 2015

VOLVER A CASA



Después de una jornada agotadora

vuelves a casa,

nada está como antes de irte,

y todo está en su sitio.


Te dejas caer en el sofá,

con el único quehacer

que mirar el techo de escayola,

y te parece uno de los mayores placeres que recuerdas.


Estar y ser , porque sí,

no hay nada más que importe.

Te sientes, te notas, te miras, te sonríes...eres tú,

te reconoces

y por fin... suspiras.


Volver a casa,

recorrer sus habitaciones,

escuchar su silencio...

reconforta comprobar que lo importante sigue estando,

y que sobra espacio para ocupar con cosas nuevas...


Te sorprendes mirando a tu alrededor

como si fuera la primera vez que ves algo,

sin embargo, de sobras sabes, que ese algo ha formado parte de ti siempre,

y te sientes profundamente afortunado por poder seguir mirando...


Volver a casa

después de una jornada agotadora,

es el mejor regalo

que te puede hacer la vida.

                                                                                                               -Vanesa Rodríguez-

viernes, 7 de agosto de 2015

MUJERES

Hoy hace diecinueve años que murió mi abuela, una gran mujer...

siempre que la recuerdo lo hago con mi mente de niña,

pues eso era yo cuando ella se marchó, una niña.



Y en este punto, caigo en la cuenta de que mi vida ya suma más años sin ella,

que con su compañía...

Y sin embargo, esos quince años, se me antojan una vida entera.

Será que en realidad , todavía permanece en mí,

y así será siempre. 



Imposible aislarse de los que nos antecedieron,

ella está en mí, en mi madre  y en todas las mujeres de mi familia,

que somos unas cuantas....

En cada gesto, en cada movimiento, hay un hilo invisible que nos conecta.



Pero mis recuerdos de niña, tiernos, intactos, hermosos....

hoy se tiñen de una consciencia mayor.



En un intento por mantenerlos, procuro no importunarlos, 

y sin hacer mucho ruido, sitúo al ladito, los de mujer adulta, 

con otra lupa, con otra perspectiva, con otro mirar, con otro sentir...

el que dan los años y los lamentos.



Hoy veo a una abuela, 

pero también veo a una madre y a una hija, 

y a varias más.

Mujeres, madres, hijas, abuelas...

con sus aciertos y sus errores,

dándose a cada paso, recibiendo lo que obtienen,

-Eso hice, lo que pude- Se oye decir,


 -lo que pude... Y no miente...



                                                                                                          -  Vanesa Rodríguez-





lunes, 13 de julio de 2015

NUESTRO MOLINO








     Muchos años han pasado ya, desde que te mirábamos con los ojos que regala el misterio, inventando historias de fantasmas, dotándote de un haz de terror.
      Nos gustaba mirarte así, con una mezcla de miedo y respeto, pero sobretodo, orgullo... ¡Eras más que un monumento! (al menos lo más parecido que se prestaba a ello).
     A día de hoy, todavía no poseemos ningún otro al que podamos ponerle ese título, nuestra iglesia es demasiado moderna para ello, y el emblemático “templillo” muy pocos se dignaron a reconocerlo como tal.
     Por eso tu, imponente, grande, fuerte, das al lugar en el que te levantas, la dignidad y el orgullo de los que te hemos sentido nuestro, porque al mirar por la ventana, ahí estabas, siempre...
Fuiste escenario silencioso de confidencias en las tardes de verano, y refugio de nuestros más íntimos ruegos. En tu interior, albergabas grandes secretos (los tuyos y los nuestros), recipientes en el que aún hoy, duerme la voz de la inocencia, de comienzos y finales, de sueños infantiles y deseos adolescentes.
     Fuiste testigo de nuestros primeros cigarros... (y de... ¡tantos últimos!) fumar hoy ya no está de moda, qué pena...¡con lo que nos costó tragarnos el humo!
     Y si de recordar se trata....
Hubo quien se ganó el título de valiente (casi héroe)  por atreverse, en una de esas mágicas noches de verano, a adentrarse en tu interior, mientras, con la luz tenue de una linterna, alumbraba por cada una de tus ventanas, como prueba de su honor. Los demás mirábamos atónitos, con una mezcla de recelo y admiración, sin duda, se las merecía... y muy gustosamente, cada presente le entregó, a su regreso sano y salvo, las cien pesetas pactadas.
     Hace años te pinté, hoy te escribo, es una forma de inmortalizar esa parte de la historia, de mi historia, a la que te siento unido.
     Hoy luces radiante, tu aspecto tenebroso se ha ido, ya no estás destinado a los destrozos del tiempo (saberlo fue un gran alivio...). Tu entrada ya no la custodian las zarzas, ni los niños y adolescentes ven en ti mayor atractivo. Pero...¡qué grande sigues siendo! Entrañable molino.... eres NUESTRO MOLINO.

                                                                                                  -Vanesa Rodríguez-





























domingo, 14 de junio de 2015

OLVIDO


Que el olvido no me alcance,

antes de deshacer las maletas,

para poder perderme aún,

al menos un instante,

en el dolor,

en el olor,


...o quizá en el valor  de tu ausencia.


Que el olvido, no me alcance, 

antes de girar la esquina,

para poder volver al portal,

sin necesidad de un GPS.


Que el olvido no me alcance,

sin haber tejido mi nombre,

claro, conciso, en letras grandes,


...y cada letra me cuide, me acompañe.


Que el olvido, no se olvide, 

de recordar lo importante.


                                                                                               - Vanesa Rodríguez-

VALIENTE


Valiente.... 

Valiente es aquel que reconoce como suyos unos sentimientos que dejan al 
descubierto sus más absolutas miserias, quedando frente a sí mismo, como un ser 
vulnerable, desnudo, indefenso, despojado de toda arma que le pueda defender de 
su propia naturaleza humana.

Valiente, es aquel que así, despojado, se planta delante del otro y le dice:
 - "Soy esto y necesito tu ayuda para ser mejor".

Pero sin duda, su valentía lucirá su máximo esplendor cuando sea capaz de 
acunarse a si mismo, mientras alguien, al fondo, entona una bonita canción de cuna.
   
                                                                                                 - Vanesa Rodríguez-
                                                                                           





martes, 19 de mayo de 2015

SIENTO...

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Siento las tardes lánguidas 

desperezándose,

el rumor de la brisa hablándome de ti,

siento...

el dolor de tu mirada clavándose en mí,

exigiendo respuestas...

o quizá una mirada de amor,

no más.

Siento, el verdor de los prados que palpita,

y el sol tardío

lo siento,

no más.

Siento la ausencia de nuestras risas cómplices,

y de tantas palabras compartidas,

siento dolor si te pienso,

y sino...también, por no pensarte.

Siento,

no más.

                                                                                   -Vanesa Rodríguez-


jueves, 23 de abril de 2015

PALABRAS APLASTADAS

Hoy vienen a recordarme

las palabras que me mecieron,

 me acompañaron, acariciaron e invitaron a soñar.

Lugares de ida y vuelta, 

de guiños tiernos,

en los que descansé algún tiempo...

un tiempo, que parecía nunca se iba a gastar...

Urge incluir una asignatura para estos menesteres,

en el "cole",

eso es, incluirlo en el currículo ¡señores mandones!

o en la vida....

quien quiera que sea...

incluir un bono de tiempos... un 2x1

 antes de que los tiempos gastados,

nos sorprendan añorando

(...y arañando...)

palabras viejas y aplastadas.

                                                                      - Vanesa Rodríguez-











viernes, 17 de abril de 2015

CONTIGO

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Y así, 

contigo


descubrirme;


Para contigo amarte,


amarme, amarte


porque si me amo, te amo, 


si te amas, me amas;


Y así, 


contigo...


Amarnos.
   


                                                          - Vanesa Rodríguez-

DE ESPERAS Y DESESPEROS



Y en algún lugar

espera...

paciente,

otras veces ausente...

pero espera.

Y ya dicen eso de:

"quien espera, desespera"

y en ello estaba...

mientras, la vida, no esperó por nadie.


                                                                - Vanesa Rodríguez-

domingo, 22 de marzo de 2015

DE FORMAS NO PERSONALES...


Querer, gustar, escuchar y mirar...,

 infinitivos que invitan a Amar.

Querido, gustado, escuchado y mirado...

participios, no siempre bien considerados.
             
      
    (será por eso de sonar a pasado...)


Queriendo,gustando,escuchando y mirando...

los gerundios están siempre caminando.
                  
               Se me ocurre que….

Los infinitivos….

son las oportunidades que se presentan como puertas abiertas…

Los participios….

son los recuerdos que nos invitan a la reflexión;
             
             ¿ Y qué son los gerundios?

 Tú decides, de qué manera atraviesas esa puerta abierta…

                 ¡ Qué paradoja!

las formas no personales del verbo, 

                        son las más personales de todas.....
   
                                                                                                                - Vanesa Rodríguez-

sábado, 21 de marzo de 2015

EL BESO


Bésame,  - me dijo,

y le besé....

por toda la eternidad....




La distancia entre desear un beso y disfrutarlo,

es similar al tiempo empleado en pintar este cuadro...


Y casi sin darme cuenta, y sorprendida por los resultados....

de un un espacio en blanco... surgió esto :




 y pensé: lo mas difícil ya está,

 ahora solamente hay que dejarse llevar...

Y empecé a darle color...

Los rostros emborronados, las ropas ensombrecidas....

toda una confusión de trazos difuminados...



Pero debajo estaban ellos, yo los había visto, así que, en algún

momento, volverían a salir...




Y salieron...

deseosos de acortar esa distancia o quizá  alargarla para siempre...






Quizá por eso, permanecieron así, inmóviles, durante mucho 

tiempo...pero el propósito era otro, y el tiempo que se habían dado

fue el suficiente..., ni más ni menos.

Maravillada por el contraste de negros, blancos y amarillos, fui 

tejiendo el vestido a mi propio antojo...recreándome en cada retal,

con mi aguja y mi hilo, fui viviendo cada puntada.




    Reconozco que habría sido más fácil mostrarlos desnudos...


Me atreví a ponerle rostro...y durante mucho tiempo, lució una 
expresión plana, sin vida alguna, completamente inerte, y una nariz 
que no acababa de definirse...



Tuve ocasión de conocerla casi a la perfección, no acababa de 
encontrarse, ni yo de darle la dignidad que se merecía, por el bien
de las dos, dejé el asunto para más adelante y me dispuse a tejer su 
bonito vestido...


Y otra vez me vi frente a su rostro...
poniendo empeño por reconocerla en su expresión... me costó 
muchos intentos, sudores y "acaloros", porque no se dejaba 
encontrar...

Conseguí acercarme bastante...pero esa nariz...seguía creándome 

insatisfacción desde el principio...

Por fin, conseguí difuminarla y el resultado me convenció, se 
suavizó la totalidad de su rostro, no me dijo nada pero estoy segura 
que me lo agradeció...

Ahora sí, la distancia ha desaparecido...
no es un simple beso, es la culminación desde que deseas algo 
hasta que lo alcanzas ...



Deseo de corazón... que no haya distancia en mi vida que 
 un bonito cuadro no pueda acortar.....
                                                                                                                           - Vanesa Rodríguez-

EL VALOR DE UN INSTANTE




 Cuando conocí a María, confirmé que la línea que separa la locura de la cordura es una goma elástica, que a fuerza de estirar y estirar se va haciendo cada vez más tensa y fina, hasta que inevitablemente acaba rompiéndose.
- Bueno pues…por mi parte..eso es todo…ha dicho que se llamaba…
-Leocadio,
-Oh si! Disculpe, Leocadio, encantado de conocerle, nos iremos viendo, no dude en llamarme cualquier cosa que necesite.
Se llamaba Gregorio, era alto y fornido y aunque de apariencia parecía un tipo algo rudo, a la segunda palabra que salía por su boca, uno ya se daba cuenta de que nada más lejos de la realidad. Si por algo destacaba, era precisamente por su amabilidad y cercanía.
Miré a Gregorio mientras se alejaba por el pasillo, hasta que despareció.
Entonces la vi, era nueva, como yo, solo que ella no tenía miedo ni dudas en su mirada, más bien no tenía nada, había dejado su expresión en algun lugar para recogerla más tarde, cuando tuviese algo que sentir.
La que conducía la silla era Mª Jesús, mi compañera de planta, una señora de mediana edad, muy risueña,cuya presencia me hacía sentir aliviado.
-Mira María, él es Leocadio, también puedes contar con él para todo, al igual que yo, se va a encargar de tu bienestar y de acompañarte en tus rutinas diarias…
Mª Jesús siguió hablando pero eso fue lo último que le oí decir, porque toda mi atención se centró en María, no podía dejar de mirarla, parecía un personaje ficticio, alguien que había llegado a la vida real por equivocación.
Al día siguiente a las siete en punto de la mañana ya me encontraba en las inmediaciones del centro, mi jornada laboral no comenzaba hasta las siete y media, pero mi empeño por no llegar tarde en mi primer día, me regaló esa media hora de cortesía. Después de vacilar unos segundos, me dispuse a buscar un bar donde tomarme un café con leche y simular que ojeaba el periódico.El café estaba demasiado caliente y el periódico demasiado solicitado, así que no tuve que fingir nada. Fue fácil.
A las siete y veinticinco, subía las escaleras principales y a las siete y treinta minutos ya me encontraba con la bata blanca puesta, esperando las indicaciones de mi compañera.
Mientras íbamos visitando las habitaciones a uno y otro lado del pasillo, Mª Jesús iba comentando aquello que consideraba importante que yo retuviera y yo iba preguntando lo que creía conveniente saber…aunque los dos sabíamos que algunas preguntas se formularían muchas veces y otras respuestas vendrían solas.
-Lo importante de esto, no es la medicina que le das a cada uno, sino la sonrisa que la acompaña.Incluso para aquellos que parece que ni siquiera perciben tu presencia, que te miran sin ver, aquellos que a cambio te devuelven una mirada de odio, de indiferencia, de tristeza, de terror, de amor, de ternura, de frío, de hambre, de soledad…para todos, lo más importante es tu sonrisa, no lo olvides.
Y no lo olvidé, confiando en el poder sanador de una simple sonrisa.
A las 11 de la mañana era la hora del recreo y el esparcimiento, los pacientes paseaban por los jardines que ordenadamente adornaban el patio del centro, era un espacio central, amplio y luminoso, en el que la luz del sol sobre sus cuerpos, les recordaba que seguían vivos.
La ví sentada en un banco de espaldas a un hermoso rosal de rosas blancas, y entonces la observé desde lejos con atención. Y fue cuando aprecié que era demasiado joven para su edad o demasiado vieja al mismo tiempo. Alta, delgada, con una inexpresión que invitaba a descubrirla y unos ojos que obligaban a no apartar la mirada. Y en algún momento bella, muy bella.
Pronto descubrí que todos los días ocupaba el mismo lugar en el jardín, el banco de espaldas al rosal blanco ya le pertenecía, sacaba entonces una libreta pequeña de su bolsillo y anotaba sin parar como si de un cuaderno de contabilidad se tratara, de vez en cuando elevaba ligeramente su mano izquierda y se ayudaba contando con los dedos.
Un día, mientras observaba desde lejos como María anotaba sin levantar la vista de su libretita, pasó algo que hizo que todo mi mundo real se tambaleara.
María, atravesó el caminito de setos que nos separaban y se plantó delante de mí , para mi sorpresa me invitó a compartir sus escritos para, como ella misma me hizo saber: “dejara de hacerme un juicio equivocado de ella”
-No estoy loca – Me dijo, seguramente es lo que le han dicho.
Y entonces ocurrió, conforme fui escuchando sus palabras fui visualizando como la línea de la que hablaba al principio iba tensandose más y más, y sentí algo de miedo, lo reconozco, aunque también una hermosa paz.
-Mire, dijo mostrandome su libreta.
Sus hojas estaban llenas de números y más números, sin ningún tipo de orden lógico, su tono de voz encerraba tanta evidencia ante lo que me mostraba que no fui capaz de mostrar la más mínima señal de falta de entendimiento.
-¡Oh! ¡Un gran trabajo!, se me ocurrio decir,- Le ha debido costar mucho.
-No finja,- espetó en forma de reproche. Y con media sonrisa añadió: -Ya se que no tiene ni idea lo que significan estos números, podrá tacharme de loca, pero no de tonta, asique no se haga el listo conmigo.
Tenía toda la razón asique ¿qué más le podía decir?
-Llevo meses observándole, he visto como me mira mientras anoto en mi libreta preguntandose que es eso que trato de plasmar en el papel con tanto ímpetu.
-Pues bien, se lo diré, anoto el tiempo…
Y entonces me habló de lo dificil que le resultaba evitar que no se le mezclara el tiempo, y que cuando eso ocurría no distinguía entre primeros, ni segundos, ni últimos. Me habló de cómo sólo los diferenciaba momento después, cuando, en silencio, recostada en su sofá, oía los pasos lejanos sobre el pasillo, desdibujado por el paso de las horas y de los lamentos.
Me habló también de cómo no se resignaba a perder aquello de lo que todavía se sentía dueña: su tiempo, de cómo poco a poco, se lo iban robando, por eso lo iba anotando en una libretita de tapas duras y desteñidas que guardaba en el bolsillo de su pijama.
Anotaba cada segundo que se le ocurría e iba sumando y restando minutos, horas, dias y meses, incluso años…hasta que perdía la cuenta y no tenía mas remedio que comenzar de nuevo….
- Es difícil llevar la cuenta cuando a una le roban tanto,-¿ sabe?- se justificaba ante los tachones y los números emborronados. Pero algún día pagaran por ello.
-Todo todito me tienen que devolver, no pido nada que no sea mío, solo espero que para entonces tengan suficiente tiempo para indemnizarme, con esta crisis tan grande, ¡cualquiera sabe! Pero a mi no me engañan, se piensan que no llevo la cuenta, pero mírelo, aquí todo anotadito que lo tengo, para reclamar lo que me corresponde, mi tiempo, que me lo han robado, ¿sabe? Antes yo tenía mucho tiempo, era mío, y lo compartía con mi hijo, ¿sabe? Yo tengo un hijo..y..¿ qué herencia le va a quedar a mi hijo, si estos desalmados estan quitandome todo mi tiempo? Yo tenía mi tiempo…pero quieren que me olvide de él ¿sabe? Por eso intentan dormirme con esas pastillitas que me dan, pero yo, tonta no soy, por eso, antes de que me entre el sueño, saco mi libretita y apunto y apunto.
-No deje que le roben su tiempo nunca, es lo mas valioso que tiene, ¿qué le queda a uno si no tiene tiempo para bailar, cantar, amar, reír, soñar, besar, caminar, disfrutar, llorar…? Nada, no le queda absolutamente nada.
-Me consideran loca por reclamar mi tiempo ¿puede creérselo? por anotarlo en esta libretita , se ríen de mí, porque pido una justa indemnización, ¿quien va a pagarme el tiempo que no me permiten disfrutar con mi hijo? Sus ojos empezaron a humedecerse y lloró en silencio.- Solo por querer ahorrar tiempo, por querer detenerlo, por querer recuperarlo, por querer disfrutar de él y gastarlo a mi antojo, por llevar la contabilidad del mismo...me llaman loca y me encierran por ello….
- Pero no se deje engañar…le harán creer que si en vez de tiempo, cuenta el dinero, usted será más feliz….¡¡eso es de locos!! y de ignorantes, pobrecitos,eso es porque no han disfrutado nunca del valor de un instante.
-Hágame caso, no deje que le roben el tiempo, a usted se lo digo porque me cae bien.
En ese momento, la línea se rompió, pude sentir el pánico, pude imaginar gente corriendo despavorida, sin saber qué papel desempeñar si el de “loco” o el de supuestamente “cuerdo”. Y desde hace mucho tiempo, quizá más del que puedo imaginar, presiento que los actores continúan saliendo a escena con los papeles invertidos.
                                                                                                                                - Vanesa Rodríguez-